Mucho se ha dicho estas tres semanas sobre el conflicto docente que mantiene en vilo a más de cuatro millones de alumnos en nuestra provincia de Buenos Aires y sus familias. Se han volcado opiniones de las más diversas en cuanto a que los educadores deben estar bien remunerados, cosa que es absolutamente cierta y válida, pero no debemos pasar por alto que nos estamos salteando lo esencial: qué y cómo se aprende en nuestras escuelas. A esta situación de deterioro en el sistema público de enseñanza no se llegó por el último año y medio. Son décadas de malas acciones de gobierno, de planes de estudio que nacieron como transformadores y terminaron en un fracaso estruendoso, de desmerecer el rol del docente, de nula inversión en equipamiento e infraestructura escolar, de bajar contenidos, de confundir el valor de la escuela y dejarla en un lugar donde los chicos van a suplir lo que les falta en su casa y no ha adquirir conocimientos que les sirvan como herramienta de superación pa...