Sebastian Mario Riglos – Agrup. 17 de Octubre Vivir en sociedad, conforme a nuestras tradiciones, cultura e historia política, no fue producto un hecho aislado, ni de la inventiva individual. Siglos de evolución de la humanidad, décadas de luchas intestinas en nuestro país, conquistas y retrocesos, son la síntesis de un orden democrático y constitucional. A menudo, para explicar ese proceso de organización del Estado y la sociedad civil, se intenta ilustrarse a partir de teorías contractualistas o de “pactos sociales” (Jacques Rousseau, John Locke, o Thomas Hobbes) propio de nuestra tradición literaria o la influencia europea en nuestras doctrinas. En criollo básico: la sociedad se organiza, delega en el Estado la potestad irrenunciable de generar las normas o reglas de convivencia, y hacerlas cumplir, y el ciudadano de obedecer ese orden.