La historia del fundador de una poderosa industria láctea que comenzó sus primeros pasos en Junín
Antonino Mastellone: El joven inmigrante llegó a Buenos Aires en 1925 y en solo unos años puso en marcha un pequeño emprendimiento que daría origen a La Serenísima A lo largo de sus doscientos años de historia, muchas fueron las empresas que acompañaron el desarrollo de nuestro país. Y varias de ellas fueron creadas por inmigrantes que llegaron a estas tierras en busca de nuevos horizontes. Este fue el caso de Antonino Mastellone, fundador de La Serenísima, compañía líder en el mercado de lácteos desde hace más de noventa años. Nació en Piano di Sorrento, un pequeño pueblo napolitano, el 12 de diciembre de 1899. Su familia se dedicaba a la pequeña producción de quesos. Antonino estaba decidido a continuar con el negocio familiar y para eso estudió en Milán nuevas técnicas de elaboración de quesos. Más tarde trabajó en una quesería en Cerdeña y consiguió un título de técnico en la especialidad. Hacia mediados de la década del 20, un amigo que había viajado a la Argentina le transmitió s...