Cuando en las clases, sean en las academias de formación policial o en la universidad, doy el art.34 del Código Penal, el cual permite la defensa personal en circunstancias determinadas, siempre se producen largos debates, con distintos criterios éticos morales. Como no recordar el caso de Baby Etchecopar y su hijo. En estos días, en nuestra ciudad, también se estará debatiendo, a través de un juicio por jurados, un hecho con estas características. Ahora el caso del medico Lino Villar Cataldo, vuelve a poner en agenda el debate sobre cuando se considera que una persona se defendió legítimamente. Este es un debate histórico. A pesar que existe una normativa concreta y definida al respecto, el ejercicio de la legítima defensa suele generar peligros y traer consecuencias que no son las deseadas en un Estado democrático, fundamentalmente cuando en ellas se involucran armas de fuego.