En esta época de crisis en que los docentes son doblemente interpelados por los cambios sociales que inciden en ellos, como sujetos sociales y en tanto sujetos afectados en la función de la enseñanza de la cultura como profesión, quisiera que estas palabras sirvan como reflexión, como motivación y también para reconocer necesidades y acertar el camino. Para educar es necesario ser. Es tarea del modelo, hace a la asunción personal de valores. Un educador es buen educador si es capaz de captar las diferencias, aceptarlas y estimularlas. Educar no es sofocar las crisis sino ayudar a crecer por ellas. Educar es orientar el verdadero camino de la libertad que pasa por la disciplina y descubre a los otros.