Un cazador de imágenes que atraviesan el tiempo
El fotógrafo, que durante cincuenta y cinco años tomó imágenes de Junín y su gente, dejó a su muerte un archivo de 95.000 negativos. Por Sylvia Iparraguirre * Cuando en 1916 los padres de Alberto Haylli se mudan a Junín, hace diez años que el pueblo ha sido declarado ciudad. Su trayectoria como fuerte de frontera, pueblo y ciudad sintetiza el poblamiento de la pampa central. La historia de sus habitantes es, en consecuencia, la historia de gran parte de la población de la Argentina misma. Veinte años más tarde de aquella mudanza a la casa de Pueblo Nuevo, imaginamos a un joven Haylli de 25 años que sale rumbo al estudio fotográfico que ha abierto en la calle principal de la ciudad. En un gesto ya automático, la mano sujeta la cámara colgada al cuello, lista para disparar. Lo suyo es el instinto del ojo y la empatía de sensibilidad con el fragmento de realidad que quiere capturar. En un futuro lejano, hay una fotografía que lo espera: su último autorretrato. Su cara de ochenta años...