En los últimos meses el gobierno provincial debió adoptar determinaciones dramáticas y urgentes para hacer frente a la pandemia de coronavirus, la cual, afortunadamente por una muy eficaz campaña de vacunación anticovid 19 comienza a permitir ver la luz al final de túnel y afrontar los próximos meses con una mayor esperanza que tiempo atrás. Entre esas medidas figuró la suspensión provisoriamente de las clases presenciales.
Ahora que por suerte y gracias a lo mencionado, la presencialidad tan ansiada por todas y todos, volvió a nuestras escuelas, el municipio debe cumplir con su parte: con su obligación de mantener los edificios escolares en las adecuadas condiciones necesarias garantizando la seguridad de la comunidad educativa. No solamente debe declamarse, se debe trabajar en acciones concretas para garantizar la permanencia de las alumnas y alumnos en las escuelas en las condiciones edilicias necesarias y adecuadas.
La realidad termina venciendo al marketing dejando en evidencia las palabras vacías de contenido y de acción, a la vez que deja en claro las prioridades reales que no pasan precisamente, lamentablemente, por la educación porque a la desatención en la conectividad de los establecimientos educativos, se suma ahora la deficiencia en los requerimientos básicos de infraestructura.
En 2020 la Municipalidad recibió $ 85.243.789,88 por el Fondo de Financiamiento Educativo y en lo que va de 2021 lleva recibido $ 86.019.236,21.
Definitivamente la Educación y el cuidado de las y los niñas y niños de la Ciudad no está en las prioridades de Juntos o Cambiemos o Juntos por el Cambio. Cambian los nombres del espacio pero el marketing vacío de contenido real sigue siendo el mismo.
Es hora de que ese marketing vacío se deje de lado, y que el intendente tome conciencia de que más allá de la campaña electoral, debe gobernar para todas y todos las y los juninenses, no solamente para la foto y títulos de los diarios y portales informativos.


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