Femicidio de Ursula: Martínez fue trasladado a la Alcaidía 49 y se le decretó la detención

 

El imputado por el asesinato de la joven rojense fue trasladado anoche a nuestra ciudad. La Oficina de Tecnología y Gestión para la Investigación de la Fiscalía General de Junín inspecciona los celulares de la víctima y Martínez a quien la jueza de garantías María Laura Durante, de nuestra ciudad, le dictó la detención. El fiscal Terrón adjunta nuevas declaraciones testimoniales. La familia del imputado recibe constantes amenazas.


Este jueves se realizó la apertura de los teléfonos celulares secuestrados al imputado del femicidio de Ursula Bahillo, Matías Ezequiel Martínez y de la misma víctima. La tarea estuvo a cargo de la Oficina de Tecnología y Gestión para la Investigación (TGI) dependiente de la Fiscalía General departamental, con el fin de extraer información útil para la investigación penal preparatoria (IPP)  04-00-001151-21, caratulada: "Martinez, Matías Ezequiel - Homicidio de una mujer cometido por un hombre mediando violencia de género (femicidio) - Art 80, inc 11 CP - Bahillo, Ursula (Victima) - Rojas".

Así se informó oficialmente desde el área de prensa de Fiscalía General, a la vez que se hizo saber que ayer miércoles 10, la titular del Juzgado de Garantías n° 3, doctora María Laura Durante,  dictó la conversión en detención de la aprehensión de Matías Martínez.

El Fiscal interviniente, doctor Sergio Manuel Terrón, prosigue con las diligencias relativas a la investigación, en el marco de la cual -entre otras- se adjuntaron nuevos testimonios; y no habrá de mantener en la jornada contacto con los medios de prensa, no descartándose no obstante que se emitan nuevas comunicaciones exclusivamente por esta vía.

TRASLADO DE MARTINEZ A JUNIN

Matías Ezequiel Martínez , el policía bonaerense acusado por el femicidio de Úrsula Bahillo , en la vecina localidad de Rojas, fue trasladado ayer a la mañana a Conesa, después de permanecer internado en el Hospital Interzonal de Agudos (HIGA) “San José” desde el lunes y donde se fue con el alta médica.

El imputado, de 25 años, fue repudiado apenas los habitantes de Conesa confirmaron que estaba alojado en la dependencia policial del pueblo. Un grupo de personas se acercó a la dependencia para rechazar al femicida durante la tarde y con el paso de las horas, el número de manifestantes se fue incrementando. Cerca de las 18:30 hs., Los habitantes de Conesa comenzaron a concentrarse frente al destacamento con carteles y redoblantes, y exigieron “cárcel” para Martínez. “Todos somos Úrsula” , “Justicia para Úrsula” y “Ni una menos”, fueron las frases en la mayoría de pancartas.

Un par de horas después se prendieron fuego gomas ante la mirada de tres policías, aunque no se registraron mayores incidentes. 

La reacción de los vecinos y vecinas del pueblo ubicado sobre la Ruta Nacional N ° 188 ante la presencia del detenido obligó a las fuerzas policiales a adelantar su traslado hacia una de las unidades penitenciarias de Junín para apaciguar la protesta.

El operativo para cambiar el lugar de detención de Martínez se llevó a cabo alrededor de las 21 del miércoles.

SERA INDAGADO EN NUESTRA CIUDAD

En medio de insultos y gritos, al acusado de matar a Úrsula lo sacaron encapuchado de la seccional, en un móvil de la Policía. El traslado estaba previsto para hoy, pero el reclamo de los habitantes del pueblo adelantó los planos: El destino de ese primer plan era el penal de San Nicolás, pero anoche decidió otro lugar de alojamiento. Se espera que en las próximas horas, Martínez sea indagado por el fiscal de la causa, Sergio Terrón, en Junín, por ese motivo su actual lugar de alojamiento es esa ciudad.

Loana, una de las dos hermanas menores del oficial de policía, dijo ayer que “mi hermano era una persona que no mataba ni a una mosca”, ante una cámara de televisión. Pero la joven de 18 años asesinada por el oficial no opinaba lo mismo. 

Varios días antes de su muerte expuso en sus redes sociales el trato violento al que la sometía Martínez, se lo dijo a su familia, lo habló con sus amigas. Les contó que estaba angustiada, que no soportaba más sus amenazas, que tenía miedo de que la asesinara. Me quiero ir de acá, amiga. Tengo mucho miedo. Me arrancó todos los pelos, me re cagó a palos”, dijo en un mensaje de voz que envió en noviembre pasado a una amiga sobre las golpizas que eran cada vez peores: “Amiga, me dijo que me va a matar. No aguanto más”. Úrsula también había recurrido a la Justicia de Rojas, donde vivió toda la vida junto a su familia, y había obtenido una restricción de acercamiento que Martínez violaba sistemáticamente. Hizo al menos tres denuncias en su contra, ella misma y su madre, Patricia Nasuti.

El 9 de enero, el 28 de enero y el pasado 5 de febrero, Úrsula lo denunció por los delitos de amenazas y desobediencia en tres causas distintas, que quedaron en manos del magistrado Luciano Callegari, titular del Juzgado de Paz de Rojas; del fiscal Sergio Terrón, de la Fiscalía N° 5 del Departamento Judicial Junín -que 10 días más tarde quedaría a cargo de la investigación de su femicidio- y de la Fiscalía Nº 3, respectivamente.

"ME MANDE UNA MACANA"

En la mañana de su muerte, el juez de Paz había solicitado una restricción de acercamiento con un radio de exclusión de 200 metros, “rondas periódicas y frecuentes de vigilancia por 15 días” y la entrega de un botón antipánico para Úrsula. No fue suficiente. Ese mismo lunes por la tarde, Martínez -separado de la Policía Bonaerense desde el año pasado con una carpeta psiquiátrica, cuyo contenido se desconoce, y despojado de su arma reglamentaria- subió a la joven en su Peugeot 307 gris y manejó 20 minutos desde el centro de Rojas por la Ruta Provincial N° 31 hasta Guido Spano, un paraje rural silencioso y prácticamente deshabitado de caminos de tierra, rodeado de pastizales crecidos y montones de basura, donde más tarde fue descubierto su cuerpo sobre un charco de sangre: Úrsula Bahillo había sido degollada y apuñalada varias veces en su abdomen y su espalda, escribió Pilar Safatle, de Infobae.

El arma con que Martínez mató a Úrsula, según la imputación en su contra, fue un cuchillo de carnicero. Minutos antes, el único imputado del crimen, de 25 años, había llamado a su tío materno y lo había alertado del crimen:Me mandé una macana”, le dijo, una frase que se repite como confesión en muchos casos de violencia machista. 

El hombre llamó a otro tío del agente, un policía retirado de la fuerza en 2019, que le aconsejó que diera aviso al 911. Cuando llegaron al lugar, Martínez, que se había tajeado con el mismo cuchillo con el que asesinó a Úrsula, intentó escapar a pie, pero los efectivos de su misma fuerza lograron retenerlo.

AGRESIONES Y AMENAZAS CONTRA LA FAMILIA DEL IMPUTADO

Mientras Rojas despidió a Úrsula y la indignación por el crimen crece a nivel nacional, la familia más cercana del agente abandonó la casa donde vivían en el barrio La Loma, una zona de calle de tierra y casas bajas al noreste de la ciudad. Las dos hermanas gemelas de 19 años del agente aseguran haber recibido amenazas y temen que los vecinos tomen represalias contra ellos.La familia está mal porque lo que pasó fue algo muy feo con Úrsula”, dijo Loana, en un testimonio contradictorio al canal C5N, en el que dijo tener “buena relación” con su excuñada pero aseguró que ella era quien lo iba a visitar a pesar de la perimetral: “Somos víctimas y lo sentimos. Lo que hizo mi hermano nadie lo defiende y lo va tener que pagar”.

Unos metros más allá de la calle Blas Parera, donde vivía Matías Ezequiel Martínez, un patrullero de la Policía custodia la casa vacía de ladrillo hueco a la vista y evita que alguien se acerque. Su familia ya no está allí. El barrio, sin embargo, está en silencio, los vecinos se esconden tras puertas y persianas cerradas y prefieren no opinar sobre lo que pasó. El policía se había mudado a ese sitio hace años, tras vivir en otra zona de Rojas de chico. Entró a la Policía Bonaerense en 2015, era poco más que un menor: antes, el hijo de un ama de casa y un trabajador de un matadero, había trabajado para una fábrica de tejidos de la zona.

La casa del asesino y su familia sigue ahí, con pastos crecidos, perros que duermen la siesta sobre la basura, el ladrillo expuesto, los materiales de construcción al costado, pedazos de escombros, quizás la más desprolija en una cuadra de casas humildes. Los carteles de repudio y de pedido de Justicia que cubren la plaza, las casas y los comercios del centro de Rojas todavía no llegaron a La Loma. Un vecino de la zona desde hace más de 20 años hace un gesto de disgusto cuando escucha el nombre del detenido. “Ya todos sabíamos acá cómo era”, dice el hombre, que reproduce una historia grotesca de violencia doméstica y abusos por parte de Martínez que se viralizó en las horas tras el crimen y se repite en las calles de Rojas, pero no consta en la Justicia. Las amigas de Úrsula también refieren que el hombre la golpeaba frente a su familia. “Lo que está diciendo sobre mi hermano es todo falso y los voy a denunciar por falso testimonio”, sostuvo su hermana, que al pasar a bordo de una moto por el centro de Rojas recibe gritos e insultos. “Yo en mi casa nunca vi algo violento, verbal o físico. Nunca vi nada”.

EL ACOMPAÑAMIENTO DE UNA EX DE MARTINEZ A URSULA

Belén Miranda, una expareja de Martínez, escribió en sus redes sociales su experiencia durante el año que estuvo en pareja con él, hace tres años. En una oportunidad, de acuerdo al relato de la joven, Martínez se enfureció con ella porque su hijo de 4 años se había hecho pis en la cama que compartían y le apuntó con su arma cargada. También se metió el arma en la boca y amenazó con suicidarse. “Tengo mi corazón hecho pedazos, yo lo dije y se lo dije a ella cuando me vino a pedir ayuda. Yo le di ese empujón para que lo denunciara y ella me decía ‘gracias, Belén, te quiero’. Me quedo con eso. ¿Ahora qué mierda van a hacer? ¿Qué van a decir? ¿Qué van a esperar? ¿Otra muerta más?”. Ella también lo denunció. El jueves próximo, Martínez tiene una citación a debate en el Juzgado Correcional Nº 1 por el delito de Amenazas Calificadas.

Tras el crimen de Úrsula Bahillo, Belén compartió en su cuenta de Twitter las capturas de los chats que mantuvo con ella. “Gracias por tus consejos”, le escribió en una oportunidad la víctima, que se ofreció a ayudarla y acompañarla en su denuncia.Quédate tranquila que me tenés”, le puso después, y la invitó a encontrarse para charlar.Deciles que necesitás custodia y cambiá el número. Vas a salir de esta”, le respondió Belén.

La única compañía de Úrsula por entonces era su familia, sus amigas y la exnovia de su agresor. Muchos en Rojas hablan de un presunto encubrimiento de policías ante las denuncias de la familia. Se menciona a un supuesto tío policía que desechó denuncias en la Comisaría de la Mujer para cubrirlo. El hombre, retirado desde hace dos años, negó haber trabajado en la dependencia. Fue ese mismo policía retirado quien recibió el llamado del tío materno del femicida y le aconsejó que llamara al 911. En ese operativo fueron secuestrados los celulares de imputado y la víctima -ambos aparatos serán analizados por personal de la Oficina de Tecnología y Gestión para la Investigación (TGI) de la Fiscalía General departamental-, el rodado Peugeot en que se movilizaba el primero y un cuchillo tipo carnicero, de mango blanco, que sería el arma homicida.

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