

Por Germán Reichenshammer
No fue un partido de fútbol, ni mucho menos.
Soy cristiano, por una convicción de fe. De profesión, pastor evangélico hace 10 años, papá de 4 niños (uno por nacer).
La verdad que escribo esta carta porque me saturaron ver tantas cosas escritas en los medios y redes sociales acerca de los “pañuelos verdes” y viceversa, que quisiera decirles a los que “festejaron” que no se aprobó la Ley, que NO HAY NADA PARA FESTEJAR.
¿Por qué? Porque los que estaban del otro lado, con sus pañuelos verdes al cuello, no eran rivales, ni mucho menos enemigos. No era la final de un “Boca-River”. Y es de un grado de mucha ignorancia y falta de espíritu cristiano, tratarlos despectivamente, con calificativos hirientes, sectarios y en mucho de los casos con falta de respeto y amor.
¿Qué es eso de creerte que porque estás en contra del aborto legal sos mejor persona, o mejor cristiano?
¿Qué es eso de creerte que porque tenés un pañuelo celeste al cuello sos “más santo”?
¿No te pusiste a pensar que la mayoría de los que hoy están con sus flamantes pañuelos verdes al cuello, tal vez nunca tuvieron una verdadera mamá y papá que los amó, (aún antes de nacer)?
¿Qué la mayoría de ellos/as, tal vez, fueron criados en un ambiente de violencia familiar, abusos y desprecios?
¿Qué muchos de ellos/as no formaron un hogar, no tienen un matrimonio sano y feliz, y muchos de ellos/as no quieren tener hijos, para no hacerlos sufrir como sufrieron ellos?
¿Vos, que supuestamente sos más “santo”, no pensaste que hay muchos/as de pañuelos verdes que se expresan de esa forma porque en realidad es una “rebeldía en contra de la vida”, por la dureza con la que se han criado, la falta de amor de sus padres, la falta de entendimiento de una realidad social y moral que los golpea duramente?
¿No pensaste que del lado de los “pañuelos celeste” había padres levantando la bandera de la vida y de los valores morales, pero que del otro lado estaban sus propios hijos con “pañuelos verdes” levantando la bandera del abandono, de la falta de amor?
¿No somos también nosotros, en algún aspecto, culpables de que esté pasando esto en nuestra sociedad?
Que no se haya votado la ley del aborto legal es muy bueno, desde el punto de vista jurídico para prohibir y condenar a quienes se lo practican, pero desde el punto de vista cristiano, mirando desde la perspectiva de Dios, sinceramente, no encuentro nada para festejar. Hay una realidad que para nada podemos tapar pintando de celeste.



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