Dirigida por Rian Johnson, la nueva aventura de La guerra de las galaxias es la mejor puntuada de la historia por la crítica.
Hoy se estrena en Tu Cine, en simultáneo con el estreno mundial. Star Wars episodio VIII: los últimos jedi, dirigida por Rian Johnson, con los protagónicos de Daisy Ridley en la piel de Rey, Adam Driver como Kylo Ren, Oscar Isaac como Poe Dameron, el mejor piloto de la Resistencia, y John Boyega como Finn.
Hay disparadores que no pueden pasarse por alto, y si bien la recomendación es ver toda la saga, al menos hay que estar atentos a algunos detalles de Episodio VII: el despertar de la fuerza. El primero de ellos es que Rey, la nueva heroína de la franquicia, emprendió un viaje junto a Chewbacca para encontrarse con Luke Skywalker (Mark Hamill), el último jedi, para que vuelva a pelear con la Rebelión y la entrene. Lo segundo a tener en cuenta es que Luke está en el solitario planeta Ahch-To, luego de que su sobrino Kylo Ren (Driver) se pasara al lado oscuro de la fuerza. El encuentro entre Skywalker y Rey acercándole el sable láser fue la última imagen de Episodio VII.
Por su parte, Finn (Boyega) quedó malherido luego de enfrentarse a Kylo Ren en un duelo épico, y al finalizar la película previa yacía luchando por su vida, aunque bajo el cobijo de la Resistencia, liderada por la general Leia Organa (Carrie Fisher). La cuarta clave para entender en qué punto va a retomar la historia es que Kylo Ren debe completar su entrenamiento en el lado oscuro, y que el líder supremo Snoke (Andy Serkis) no está muy contento con él, luego de algunas dudas mostradas por el aprendiz antes de asesinar a su padre, Han Solo (Harrison Ford).
Finalmente, la última clave, quizá la más importante, es relajarse y disfrutar de esta aventura, una de las mejores en la historia del séptimo arte.
La vuelta de Mark Hamill
Mark Hamill sufrió un accidente tremendo luego de la filmación de Episodio IV: una nueva esperanza, en el que su cara se arruinó, y luego de varias cirugías pudo volver a ponerse en la piel del jedi. Pero luego de 1983 las puertas de los rodajes se cerraron para él. Por eso tomó la decisión de probar suerte en Broadway, donde le fue muy bien, y además se convirtió en uno de los mejores actores de voz del mundo. Volver a verlo en pantalla es una gran noticia, porque además en Episodio VIII brinda la mejor performance de su carrera como Luke Skywalker.


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