El reconocimiento fue impulsado por militantes y dirigentes del Justicialismo y del kirchnerismo juninense, concejales de Unidad Ciudadana, sindicalistas de la CGT Regional Junín de calle Colón, entro otros. La historia que vivió el juninense por aquellos días terribles de 1955
El pasado viernes 15 de Septiembre, vísperas del sextagésimo segundo aniversario del derrocamiento del entonces presidente General Juan Domingo Perón, un grupo de afiliados y simpatizantes se reunieron en un local barrial.
El evento se realizó para recordar y mantener viva la memoria de las implicancias posteriores a dicha ruptura constitucional llevada a cabo por la tristemente célebre "revolución fusiladora". Y que significó eliminación física de integrantes de las fuerzas armadas leales, desaparición de dirigentes políticos, sindicales, suspensión de programas sociales que afectaban mayoritariamente a la clase trabajadora.
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En la ocasión se hizo entrega de un sincero y humilde recordatorio al Compañero Miguel Ángel Cernada, ex-Granadero del Ejército Argentino, soldado conscripto y circunstancial actor protagónico de los lamentables hechos.
Miguel Ángel Cernada vivió en primera persona los efectos de Junio de 1955 con el bombardeo a Plaza de Mayo que costara la vida a cientos de civiles, transeúntes y niños escolares del interior del país, de visita en Casa Rosada. Esa cobarde agresión concluyó con la huida de estos "valientes pilotos” a La Banda Oriental.
Estuvieron presentes integrantes del bloque de concejales de Unidad Ciudadana, representantes del Consejo de Partido Justicialista en la figura de su Presidente, triunvirato de la CGT/Regional Junin, además de diferentes dirigentes políticos y gremiales de la cuidad.
El evento, además de cumplir con las premisas enunciadas, sirvió de manera singular para estrechar vínculos en la militancia peronistas, luego de la dispersión observada previo a las elecciones PASO y además reafirmar el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, como única conductora capaz de aglutinar y conducir a buen destino político, y de bienestar a la población en general.
MIGUEL CERNADA, EL GRANADERO DE PERON
El recuerdo de uno de los protagonistas de días aciagos de la historia del país, vividos por un juninense "en vivo y en directo". Estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio cuando le tocó ser custodia de la Casa de Gobierno en algunas de las jornadas más tristes de la Argentina. Su recuerdo en oportunidad de un diálogo con el periodista Roberto Carlos Torres, director de JuninHistoria.com, La Máquina del Tiempo.
El bombardeo de la plaza de Mayo por parte de aquellos que deseaban derrocar al General Perón y no dudaron en recurrir a un acto criminal es, sin lugar a dudas uno de los actos más criminales y aberrantes de nuestra historia argentina.
Un juninense fue testigo en primera fila de esos hechos tristes y que costó la vida de argentinos.
Se trata de Miguel Cernada, quien en esos días estaba cumpliendo el Servicio Militar en el Regimiento de Granaderos a Caballos, unidad militar escolta del Presidente de la Nación.
Tuve la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo en el año 2008 y comparto con ustedes su testimonio histórico.
Miguel Cernada -hoy, de 81 años y reservista clase 1934- es juninense y es un testimonio vivo del bombardeo ocurrido el 16 de junio de 1955 en la Plaza de Mayo donde murieron 364 personas, entre ellas 11 integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Miguel, justamente, cumplía en ese año con el servicio militar obligatorio en la mencionada unidad histórica, que tiene a su cargo la escolta y seguridad del Presidente.
Comenzando a entrar en los recuerdos, Miguel contó que ya el día anterior se sospechaba que algo iba a suceder. Ese día lloviznaba sobre Buenos Aires, con un cielo encapotado, lo que obligó a los aviones a pasar a baja altura y por lo cual algunas bombas no estallaron debido a la poca intensidad de la caída, inclusive una de ellas terminó incrustada en una caja fuerte.
Todo empezó después del mediodía del 16 de junio. Recuerda el granadero juninense imágenes terribles como el trole destruido con sus pasajeros y la lluvia de la noche que ayudó a lavar la sangre de las víctimas.
A los dos días fueron recibidos por Perón en el Patio de las Palmeras en la Casa de Gobierno y recuerda que fue muy emotivo el reen-cuentro con sus compañeros, oficiales y suboficiales al retornar al cuartel.
Miguel Cernada, quien jugaba en el plantel de River Plate cuando le tocó cumplir el servicio militar obligatorio -a los 20 años-, llegó al Regimiento de Granaderos reemplazando a otro soldado oriundo de Chacabuco que había sido trasladado a Junín.
Luego de salir de las filas del Ejército, Miguel -quien se casó y es padre de dos hijos, que le dieron cinco nietos- fue ferroviario, trabajó en una fideedería, durante más de veinte años también estuvo en el sector de la carne.
"A Perón lo he visto poco, porque en el sector de calle Rivadavia de la Casa de Gobierno, donde entra el Presidente, ponen los más altos. Yo hice guardia pero sobre Hipólito Yrigoyen y en la sala de acuerdos donde durante la rebelión instalaron una ametralladora y a mí me asignaron junto a otros dos compañeros", contó.
En setiembre del ´55, cuando fue derrocado Perón, Cernada estaba asignado a una residencia en Palermo donde después del golpe hicieron una exhibición de la ropa que vestía Evita.
Luego del golpe, siguió cumpliendo con sus tareas dentro del regimiento y en la Casa de Gobierno donde iban con ropa de fajina.
"En Granaderos había muchos suboficiales peronis-tas que después de la Revolución, fueron todos trasladados", contó.
Cernada revivió ese día contando que "la noche del 15 la pasamos en la Casa Rosada, pernoctamos en un subsuelo, preparados por cualquier eventualidad. El momento llegó cuando escuchamos los estruendos de las bombas. "A las armas", dijeron y todo comenzó".
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El pasado viernes 15 de Septiembre, vísperas del sextagésimo segundo aniversario del derrocamiento del entonces presidente General Juan Domingo Perón, un grupo de afiliados y simpatizantes se reunieron en un local barrial.
El evento se realizó para recordar y mantener viva la memoria de las implicancias posteriores a dicha ruptura constitucional llevada a cabo por la tristemente célebre "revolución fusiladora". Y que significó eliminación física de integrantes de las fuerzas armadas leales, desaparición de dirigentes políticos, sindicales, suspensión de programas sociales que afectaban mayoritariamente a la clase trabajadora.
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En la ocasión se hizo entrega de un sincero y humilde recordatorio al Compañero Miguel Ángel Cernada, ex-Granadero del Ejército Argentino, soldado conscripto y circunstancial actor protagónico de los lamentables hechos.
Miguel Ángel Cernada vivió en primera persona los efectos de Junio de 1955 con el bombardeo a Plaza de Mayo que costara la vida a cientos de civiles, transeúntes y niños escolares del interior del país, de visita en Casa Rosada. Esa cobarde agresión concluyó con la huida de estos "valientes pilotos” a La Banda Oriental.
Estuvieron presentes integrantes del bloque de concejales de Unidad Ciudadana, representantes del Consejo de Partido Justicialista en la figura de su Presidente, triunvirato de la CGT/Regional Junin, además de diferentes dirigentes políticos y gremiales de la cuidad.
El evento, además de cumplir con las premisas enunciadas, sirvió de manera singular para estrechar vínculos en la militancia peronistas, luego de la dispersión observada previo a las elecciones PASO y además reafirmar el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, como única conductora capaz de aglutinar y conducir a buen destino político, y de bienestar a la población en general.
MIGUEL CERNADA, EL GRANADERO DE PERON
El recuerdo de uno de los protagonistas de días aciagos de la historia del país, vividos por un juninense "en vivo y en directo". Estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio cuando le tocó ser custodia de la Casa de Gobierno en algunas de las jornadas más tristes de la Argentina. Su recuerdo en oportunidad de un diálogo con el periodista Roberto Carlos Torres, director de JuninHistoria.com, La Máquina del Tiempo.
El bombardeo de la plaza de Mayo por parte de aquellos que deseaban derrocar al General Perón y no dudaron en recurrir a un acto criminal es, sin lugar a dudas uno de los actos más criminales y aberrantes de nuestra historia argentina.
Un juninense fue testigo en primera fila de esos hechos tristes y que costó la vida de argentinos.
Se trata de Miguel Cernada, quien en esos días estaba cumpliendo el Servicio Militar en el Regimiento de Granaderos a Caballos, unidad militar escolta del Presidente de la Nación.
Tuve la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo en el año 2008 y comparto con ustedes su testimonio histórico.
Miguel Cernada -hoy, de 81 años y reservista clase 1934- es juninense y es un testimonio vivo del bombardeo ocurrido el 16 de junio de 1955 en la Plaza de Mayo donde murieron 364 personas, entre ellas 11 integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Miguel, justamente, cumplía en ese año con el servicio militar obligatorio en la mencionada unidad histórica, que tiene a su cargo la escolta y seguridad del Presidente.
Comenzando a entrar en los recuerdos, Miguel contó que ya el día anterior se sospechaba que algo iba a suceder. Ese día lloviznaba sobre Buenos Aires, con un cielo encapotado, lo que obligó a los aviones a pasar a baja altura y por lo cual algunas bombas no estallaron debido a la poca intensidad de la caída, inclusive una de ellas terminó incrustada en una caja fuerte.
Todo empezó después del mediodía del 16 de junio. Recuerda el granadero juninense imágenes terribles como el trole destruido con sus pasajeros y la lluvia de la noche que ayudó a lavar la sangre de las víctimas.
A los dos días fueron recibidos por Perón en el Patio de las Palmeras en la Casa de Gobierno y recuerda que fue muy emotivo el reen-cuentro con sus compañeros, oficiales y suboficiales al retornar al cuartel.
Miguel Cernada, quien jugaba en el plantel de River Plate cuando le tocó cumplir el servicio militar obligatorio -a los 20 años-, llegó al Regimiento de Granaderos reemplazando a otro soldado oriundo de Chacabuco que había sido trasladado a Junín.
Luego de salir de las filas del Ejército, Miguel -quien se casó y es padre de dos hijos, que le dieron cinco nietos- fue ferroviario, trabajó en una fideedería, durante más de veinte años también estuvo en el sector de la carne.
"A Perón lo he visto poco, porque en el sector de calle Rivadavia de la Casa de Gobierno, donde entra el Presidente, ponen los más altos. Yo hice guardia pero sobre Hipólito Yrigoyen y en la sala de acuerdos donde durante la rebelión instalaron una ametralladora y a mí me asignaron junto a otros dos compañeros", contó.
En setiembre del ´55, cuando fue derrocado Perón, Cernada estaba asignado a una residencia en Palermo donde después del golpe hicieron una exhibición de la ropa que vestía Evita.
Luego del golpe, siguió cumpliendo con sus tareas dentro del regimiento y en la Casa de Gobierno donde iban con ropa de fajina.
"En Granaderos había muchos suboficiales peronis-tas que después de la Revolución, fueron todos trasladados", contó.
Cernada revivió ese día contando que "la noche del 15 la pasamos en la Casa Rosada, pernoctamos en un subsuelo, preparados por cualquier eventualidad. El momento llegó cuando escuchamos los estruendos de las bombas. "A las armas", dijeron y todo comenzó".
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