Los primeros meses del año arrojan resultado negativo. Un fenómeno que preocupa a varias ciudades de la provincia entre ellas la nuestra. Los altos costos de alquileres en el centro es una de las razones. Carlos Cappelletti, estimó que las ventas minoristas cayeron en el mes de marzo 4.4 por ciento si se lo compara con marzo de 2016.
Con un primer trimestre bajo en ventas y con subas en los costos para mantener los locales en actividad, empieza a preocupar el cierre de comercios en algunos distritos de la provincia de Buenos Aires.
La inquietud aparece en comunidades muy disímiles como la de Coronel Pringles, La Plata, Mar del Plata, San Nicolás, Almirante Brown, Junín y San Martín. Sin embargo, desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) señalan que no se trata de una tendencia generalizada, aunque sí reconocen que las ventas vienen con números negativos desde hace más de un año y medio.
Con un principio de año para el olvido, los comercios minoristas aparecen como uno de los sectores más afectados. La pérdida del poder adquisitivo, a causa de los aumentos (en productos y servicios) y la desactualización de los sueldos (en muchos casos por la falta del cierre de paritarias), repercuten fuertemente en las economías locales. En algunas zonas de la provincia preocupa el cierre de negocios, aunque reparan en que no es una situación “para alarmar”.
“El tema del cierre de comercios se nota en ciudades chicas, en el interior de la provincia. Se ve que cierran y les está costando abrir porque la recesión viene de un año y medio atrás”, explicó Alberto Kahale, presidente de FEBA.
Para el titular de la entidad “es un momento difícil para lo que es el minorista” por la baja de rentabilidad y la alta presión impositiva, pero entendió que “a corto plazo esto tiene que cambiar”. Y aclaró además que “el termómetro no está para decir que están cerrando los locales en forma masiva” y que en una reciente reunión los titulares de las distintas regiones no han expresado preocupación por eso.
Sin embargo, la inquietud por la caída de ventas y el cierre de locales está latente en distintas comunidades. En los últimos días, desde las cámaras de comercio de La Plata y Almirante Brown se han referido al cierre de persianas. “En la localidad de Adrogué se está notando. Hace tres años habían cerrado negocios. Después repuntó y ahora se ven otra vez locales vacíos en galerías”, detalló Kahale.
Asimismo, en San Martín se declaró la emergencia para pymes, lo que implica una reducción del 40 por ciento de las tasas municipales para empresas que facturen hasta $10.300.000. El intendente Gabriel Katopodis justificó el anuncio al señalar que en su distrito “hay entre un 25 y un 35 por ciento de cierre de comercios”.
Otro de los municipios que presenta preocupaciones por el cierre de locales es Junín. En este caso, el presidente de la Federación del Nucleamiento Empresarial del Noroeste de la provincia, Luis Valinotti, señaló que se trata de una situación especial por los altos costos de alquileres en el centro de esa ciudad y que “en general no hay cierre de comercios en la región”.
“Si alguno cierra en el centro es por una cuestión de costos de alquileres. Se trata de negocios que cierran en el centro y se van a otro lado”, explicó Valinotti, aunque admitió que en los últimos dos meses “se sintió un poco la caída de ventas”.
Por su parte, el empresario juninense y vicepresidente de la Federación Económica de la provincia de Buenos Aires, Carlos Cappelletti, señaló en declaraciones que las ventas minoristas cayeron en el mes de marzo 4.4 por ciento si se lo compara con marzo de 2016, y un 3.7 por ciento si se compara con el mes de febrero de este año.
Según lo indicado por el dirigente, estos valores señalan que pese a la mejora de algunos sectores, “en términos generales la actividad económica sigue cayendo”. El entrevistado apuntó que sectores como relojería, joyería, textil y bazar son los que más sienten la caída.
“La actividad económica no retoma. Si bien algunos rubros comenzaron a modificar esta tendencia no es suficiente para dar vuelta esta disminución. Y acá es muy claro que la pérdida del poder adquisitivo de la gente hace que el consumo se retraiga”, agregó.
Cappelletti consideró que “la financiación con tarjeta de crédito en 12 y 18 cuotas venía funcionando muy bien. Con la resolución de la Secretaría de Comercio esto se ha ido modificando, y eso hizo que las ventas se cayeran de forma abrupta. Marzo fue un mes de caída en venta con tarjeta”.
En Mar del Plata la temporada de verano no fue la esperada en términos económicos, lo que contribuyó al cierre de comercios, informó el Vicepresidente de FEBA.
“En el caso de San Nicolás hay un impacto muy fuerte por la retracción de la producción de acero. Hay otras ciudades en las que el comercio también sigue cayendo. En Junín vemos algunos locales que se desocupan y tardan tres o cuatro meses en volver a alquilarse. Eso es un claro síntoma de que la actividad comercial está deprimida”, amplió.
“Es muy difícil avanzar sin un mercado interno poderoso, que consume. La realidad es que en términos generales la industria tiene una capacidad ociosa muy importante. Y los aumentos siguen estando, al igual que la presión impositiva. El comercio está pasando un momento difícil, que no se ve promisorio en el corto plazo”, enunció por último.
EL CASO MAR DEL PLATA
En Mar del Plata la situación es preocupante y el volumen de venta en los comercios tuvo disminuciones importantes en el último año incluso durante la temporada, según vienen advirtiendo desde la Unión del Comercio, la Industria y la Producción local (UCIP). “Hay cierres de comercios según las zonas y los centros comerciales que están entre un 10 y un 15 por ciento”, detalló a DIB Raúl Lamacchia, titular de UCIP, y aclaró que “no hay todavía despidos importantes” pero tampoco se toma personal.
Lamacchia entendió que la situación se debe “a una caída del consumo en el mercado interno muy importante que no se revierte” a causa de la “pérdida del poder adquisitivo”. “Se esperaba el repunte para este año. La verdad es que en este trimestre no se ha visualizado. En el comercio hay un poco de incertidumbre y desesperanza de que en el resto del año se reactive”, explicó el de la ciudad balnearia.
En Mar del Plata, como en las demás ciudades afectadas, el rubro más afectado es el de la indumentaria según especificaron las distintas fuentes. “Está golpeado, a pesar de que se han hecho muchas actividades promocionales”, advirtió Lamacchia.
CONFÍAN EN EL CAMBIO DE ESTACIÓN Y EN LAS ELECCIONES)
El primer bimestre de 2017, según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), registró una baja promedio anual de 3,3 por ciento en ventas minoristas. Desde FEBA señalaron también que febrero fue malo por la quita de las cuotas sin interés con una merma de 2,9 puntos, y que en marzo “no se vio el repunte”.
“Ahora ya empiezan a aparecer las cuotas a seis meses sin interés (el Gobierno nacional dio marcha atrás con la medida). Esperemos que se reactiven las ventas”, se esperanzó Kahale, y agregó: “En abril va a cambiar la temporada y la gente va comprar para el invierno”.
Asimismo, Kahale especuló con la anunciada inyección de 22 mil millones de pesos por mes del Estado al mercado interno y especuló con que el Gobierno va a “querer que se reactive la economía” en un año electoral.
Con un primer trimestre bajo en ventas y con subas en los costos para mantener los locales en actividad, empieza a preocupar el cierre de comercios en algunos distritos de la provincia de Buenos Aires.
La inquietud aparece en comunidades muy disímiles como la de Coronel Pringles, La Plata, Mar del Plata, San Nicolás, Almirante Brown, Junín y San Martín. Sin embargo, desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) señalan que no se trata de una tendencia generalizada, aunque sí reconocen que las ventas vienen con números negativos desde hace más de un año y medio.
Con un principio de año para el olvido, los comercios minoristas aparecen como uno de los sectores más afectados. La pérdida del poder adquisitivo, a causa de los aumentos (en productos y servicios) y la desactualización de los sueldos (en muchos casos por la falta del cierre de paritarias), repercuten fuertemente en las economías locales. En algunas zonas de la provincia preocupa el cierre de negocios, aunque reparan en que no es una situación “para alarmar”.
“El tema del cierre de comercios se nota en ciudades chicas, en el interior de la provincia. Se ve que cierran y les está costando abrir porque la recesión viene de un año y medio atrás”, explicó Alberto Kahale, presidente de FEBA.
Para el titular de la entidad “es un momento difícil para lo que es el minorista” por la baja de rentabilidad y la alta presión impositiva, pero entendió que “a corto plazo esto tiene que cambiar”. Y aclaró además que “el termómetro no está para decir que están cerrando los locales en forma masiva” y que en una reciente reunión los titulares de las distintas regiones no han expresado preocupación por eso.
Sin embargo, la inquietud por la caída de ventas y el cierre de locales está latente en distintas comunidades. En los últimos días, desde las cámaras de comercio de La Plata y Almirante Brown se han referido al cierre de persianas. “En la localidad de Adrogué se está notando. Hace tres años habían cerrado negocios. Después repuntó y ahora se ven otra vez locales vacíos en galerías”, detalló Kahale.
Asimismo, en San Martín se declaró la emergencia para pymes, lo que implica una reducción del 40 por ciento de las tasas municipales para empresas que facturen hasta $10.300.000. El intendente Gabriel Katopodis justificó el anuncio al señalar que en su distrito “hay entre un 25 y un 35 por ciento de cierre de comercios”.
Otro de los municipios que presenta preocupaciones por el cierre de locales es Junín. En este caso, el presidente de la Federación del Nucleamiento Empresarial del Noroeste de la provincia, Luis Valinotti, señaló que se trata de una situación especial por los altos costos de alquileres en el centro de esa ciudad y que “en general no hay cierre de comercios en la región”.
“Si alguno cierra en el centro es por una cuestión de costos de alquileres. Se trata de negocios que cierran en el centro y se van a otro lado”, explicó Valinotti, aunque admitió que en los últimos dos meses “se sintió un poco la caída de ventas”.
Por su parte, el empresario juninense y vicepresidente de la Federación Económica de la provincia de Buenos Aires, Carlos Cappelletti, señaló en declaraciones que las ventas minoristas cayeron en el mes de marzo 4.4 por ciento si se lo compara con marzo de 2016, y un 3.7 por ciento si se compara con el mes de febrero de este año.
Según lo indicado por el dirigente, estos valores señalan que pese a la mejora de algunos sectores, “en términos generales la actividad económica sigue cayendo”. El entrevistado apuntó que sectores como relojería, joyería, textil y bazar son los que más sienten la caída.
“La actividad económica no retoma. Si bien algunos rubros comenzaron a modificar esta tendencia no es suficiente para dar vuelta esta disminución. Y acá es muy claro que la pérdida del poder adquisitivo de la gente hace que el consumo se retraiga”, agregó.
Cappelletti consideró que “la financiación con tarjeta de crédito en 12 y 18 cuotas venía funcionando muy bien. Con la resolución de la Secretaría de Comercio esto se ha ido modificando, y eso hizo que las ventas se cayeran de forma abrupta. Marzo fue un mes de caída en venta con tarjeta”.
En Mar del Plata la temporada de verano no fue la esperada en términos económicos, lo que contribuyó al cierre de comercios, informó el Vicepresidente de FEBA.
“En el caso de San Nicolás hay un impacto muy fuerte por la retracción de la producción de acero. Hay otras ciudades en las que el comercio también sigue cayendo. En Junín vemos algunos locales que se desocupan y tardan tres o cuatro meses en volver a alquilarse. Eso es un claro síntoma de que la actividad comercial está deprimida”, amplió.
“Es muy difícil avanzar sin un mercado interno poderoso, que consume. La realidad es que en términos generales la industria tiene una capacidad ociosa muy importante. Y los aumentos siguen estando, al igual que la presión impositiva. El comercio está pasando un momento difícil, que no se ve promisorio en el corto plazo”, enunció por último.
EL CASO MAR DEL PLATA
En Mar del Plata la situación es preocupante y el volumen de venta en los comercios tuvo disminuciones importantes en el último año incluso durante la temporada, según vienen advirtiendo desde la Unión del Comercio, la Industria y la Producción local (UCIP). “Hay cierres de comercios según las zonas y los centros comerciales que están entre un 10 y un 15 por ciento”, detalló a DIB Raúl Lamacchia, titular de UCIP, y aclaró que “no hay todavía despidos importantes” pero tampoco se toma personal.
Lamacchia entendió que la situación se debe “a una caída del consumo en el mercado interno muy importante que no se revierte” a causa de la “pérdida del poder adquisitivo”. “Se esperaba el repunte para este año. La verdad es que en este trimestre no se ha visualizado. En el comercio hay un poco de incertidumbre y desesperanza de que en el resto del año se reactive”, explicó el de la ciudad balnearia.
En Mar del Plata, como en las demás ciudades afectadas, el rubro más afectado es el de la indumentaria según especificaron las distintas fuentes. “Está golpeado, a pesar de que se han hecho muchas actividades promocionales”, advirtió Lamacchia.
CONFÍAN EN EL CAMBIO DE ESTACIÓN Y EN LAS ELECCIONES)
El primer bimestre de 2017, según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), registró una baja promedio anual de 3,3 por ciento en ventas minoristas. Desde FEBA señalaron también que febrero fue malo por la quita de las cuotas sin interés con una merma de 2,9 puntos, y que en marzo “no se vio el repunte”.
“Ahora ya empiezan a aparecer las cuotas a seis meses sin interés (el Gobierno nacional dio marcha atrás con la medida). Esperemos que se reactiven las ventas”, se esperanzó Kahale, y agregó: “En abril va a cambiar la temporada y la gente va comprar para el invierno”.
Asimismo, Kahale especuló con la anunciada inyección de 22 mil millones de pesos por mes del Estado al mercado interno y especuló con que el Gobierno va a “querer que se reactive la economía” en un año electoral.


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