El director de Cultura y Educación bonaerense, Alejandro Finocchiario, acaba de firmar una resolución que permite el uso de dispositivos tecnológicos como teléfonos celulares, tablets y notebook en las aulas siempre que sean utilizados como herramientas pedagógicas dentro del proyecto educativo que se define en cada escuela.
La decisión era reclamada por muchos que la consideraban como una inocultable necesidad en un mundo cada vez más mediado por las tecnologías pero también suma detractores que advierten sobre los riesgos para la salud física y mental de un uso abusivo de estos dispositivos.
La resolución, que hoy rubricó Finocchiaro frente a un grupo de periodistas de medios gráficos entre los que estuvo DIB, deroga otra norma del 2006 (la N° 1.728) dispuesta por el entonces gobernador Felipe Solá y que prohibía el uso de estas tecnologías entre alumnos y docentes dentro del ámbito escolar y en horario de clase.
“Hace 10 años el celular se usaba para hablar por teléfono; hoy el mundo ha cambiado y sirve para intercambiar información, videos, audios... El celular ya está en la escuela y se hace un uso clandestino. Todos sabemos que si les mandamos un mensaje a nuestros hijos para ver cómo están nos contestan” sostuvo Finocchiario y remató: “los docentes van perdiendo por goleada la batalla contra el celular clandestino”.
La propuesta empezará a ser comunicada en las próximas horas a las escuelas que, por su parte, decidirán si se adhieren o no, aunque sólo podrán hacerlo aquellas con conexión a internet en las aulas (menos del 25 por ciento del total). La intención, explicó el director de Educación, es alcanzar una cobertura del 100 por ciento a fines de 2017 mediante un programa financiado por el Gobierno nacional.
Asimismo, se plantea que cada alumno lleve a clase su propio dispositivo, un esquema que empezó a usarse con éxito en empresas en algunos países y luego se trasladó al ámbito educativo. En el caso de los chicos que no dispongan de estos equipos, se trabajará en grupos, según propone Educación.
No obstante, el funcionario insistió en remarcar que se trata de usar las nuevas tecnologías “como herramientas” para favorecer el desarrollo pedagógico y que “el docente sigue siendo el factor fundamental de la enseñanza”.
De hecho, la nueva resolución sostiene que “asumir estas premisas no significa propiciar la incorporación acrítica de los medios en la escuela ni caracterizarlos como inocentes maquinarias” al tiempo que afirma que la prohibición del uso de las tecnologías en el aula es “anacrónica y contradictoria” y un “obstáculo insalvable” en los nuevos procesos de aprendizaje.
El ministro menciona datos de Unicef Argentina según los cuales el 90 por ciento de los alumnos se conectan a plataformas virtuales por celulares, y de ese total, el 56 por ciento está conectado todo el día y el 16 al menos dos veces por hora.
Desde su punto de vista, hoy no se puede seguir enseñando en las aulas como el “paradigma tradicional”. “Cambió la ropa de los chicos, cambiaron los peinados, pero el entorno áulico sigue siendo igual: un sujeto activo que emite conocimientos y otros pasivos que lo reciben. Vamos a llevar esto al siglo XXI”, afirmó.
UNA “COMUNIDAD EDUCATIVA”
El anuncio sobre las tecnologías en las aulas no está aislado: la propuesta que hoy presentó Educación incluye tres ejes: la capacitación docente, con cursos específicos sobre nuevas tecnologías; una plataforma virtual de contenidos a los que podrán acceder 4,8 millones de alumnos y 280 mil docentes en la provincia; y, en tercer lugar, la conexión de todas las escuelas a internet para fines de 2017.
Según señaló el director provincial de Tecnología de la Educación, Gustavo Goenaga, la plataforma virtual, denominada “ABC”, ya está disponible para los docentes (unos 40 mil ya la usan) y para marzo-abril del año próximo estará en uso también para los alumnos, que accederán a los contenidos mediante un usuario propio desde cualquier dispositivo tecnológico.
“La idea es avanzar en una comunidad educativa virtual de contenidos pero que sirva también para ‘contener’ a los chicos porque hoy los docentes suben contenidos por Google, Facebook y otras plataformas y los chicos pueden quedar expuestos en esas redes”, dijo Goenaga.
La decisión era reclamada por muchos que la consideraban como una inocultable necesidad en un mundo cada vez más mediado por las tecnologías pero también suma detractores que advierten sobre los riesgos para la salud física y mental de un uso abusivo de estos dispositivos.
La resolución, que hoy rubricó Finocchiaro frente a un grupo de periodistas de medios gráficos entre los que estuvo DIB, deroga otra norma del 2006 (la N° 1.728) dispuesta por el entonces gobernador Felipe Solá y que prohibía el uso de estas tecnologías entre alumnos y docentes dentro del ámbito escolar y en horario de clase.
“Hace 10 años el celular se usaba para hablar por teléfono; hoy el mundo ha cambiado y sirve para intercambiar información, videos, audios... El celular ya está en la escuela y se hace un uso clandestino. Todos sabemos que si les mandamos un mensaje a nuestros hijos para ver cómo están nos contestan” sostuvo Finocchiario y remató: “los docentes van perdiendo por goleada la batalla contra el celular clandestino”.
La propuesta empezará a ser comunicada en las próximas horas a las escuelas que, por su parte, decidirán si se adhieren o no, aunque sólo podrán hacerlo aquellas con conexión a internet en las aulas (menos del 25 por ciento del total). La intención, explicó el director de Educación, es alcanzar una cobertura del 100 por ciento a fines de 2017 mediante un programa financiado por el Gobierno nacional.
Asimismo, se plantea que cada alumno lleve a clase su propio dispositivo, un esquema que empezó a usarse con éxito en empresas en algunos países y luego se trasladó al ámbito educativo. En el caso de los chicos que no dispongan de estos equipos, se trabajará en grupos, según propone Educación.
No obstante, el funcionario insistió en remarcar que se trata de usar las nuevas tecnologías “como herramientas” para favorecer el desarrollo pedagógico y que “el docente sigue siendo el factor fundamental de la enseñanza”.
De hecho, la nueva resolución sostiene que “asumir estas premisas no significa propiciar la incorporación acrítica de los medios en la escuela ni caracterizarlos como inocentes maquinarias” al tiempo que afirma que la prohibición del uso de las tecnologías en el aula es “anacrónica y contradictoria” y un “obstáculo insalvable” en los nuevos procesos de aprendizaje.
El ministro menciona datos de Unicef Argentina según los cuales el 90 por ciento de los alumnos se conectan a plataformas virtuales por celulares, y de ese total, el 56 por ciento está conectado todo el día y el 16 al menos dos veces por hora.
Desde su punto de vista, hoy no se puede seguir enseñando en las aulas como el “paradigma tradicional”. “Cambió la ropa de los chicos, cambiaron los peinados, pero el entorno áulico sigue siendo igual: un sujeto activo que emite conocimientos y otros pasivos que lo reciben. Vamos a llevar esto al siglo XXI”, afirmó.
UNA “COMUNIDAD EDUCATIVA”
El anuncio sobre las tecnologías en las aulas no está aislado: la propuesta que hoy presentó Educación incluye tres ejes: la capacitación docente, con cursos específicos sobre nuevas tecnologías; una plataforma virtual de contenidos a los que podrán acceder 4,8 millones de alumnos y 280 mil docentes en la provincia; y, en tercer lugar, la conexión de todas las escuelas a internet para fines de 2017.
Según señaló el director provincial de Tecnología de la Educación, Gustavo Goenaga, la plataforma virtual, denominada “ABC”, ya está disponible para los docentes (unos 40 mil ya la usan) y para marzo-abril del año próximo estará en uso también para los alumnos, que accederán a los contenidos mediante un usuario propio desde cualquier dispositivo tecnológico.
“La idea es avanzar en una comunidad educativa virtual de contenidos pero que sirva también para ‘contener’ a los chicos porque hoy los docentes suben contenidos por Google, Facebook y otras plataformas y los chicos pueden quedar expuestos en esas redes”, dijo Goenaga.

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