Estrellas Amarillas y el drama del tránsito en Junín contado en primera persona

Integrantes de esta ONG vinculada a la prevención y generar conciencia para la prevención de accidentes relataron desde el punto de las familias que viven este drama, la necesidad de que se tome mayor valoración de la vida para mejorar la seguridad en las calles juninenses.



Los titulares de los medios se repiten tanto, que puede pensarse que se trata de una confusión. Pero no.

"Escalofriante muerte de dos voluntarias del Ejército al caer de una moto", "Fallece un joven de 19 años al caer de una moto", "Muere un muchacho de 32 años que circulaba en moto" son títulos reales que reflejan con crudeza lo que en Junín es noticia de todos los días.

Junín está viviendo -según Andrea y Betina, integrantes de Estrellas Amarillas- una situación gravísima en cuanto a siniestros viales. A 270 km de Buenos Aires, la ciudad más importante del noroeste bonaerense está constantemente de luto.

EL DOBLE DE MUERTES

De esta manera el sitio de noticias TN, a través de su sitio web, se encargó de tratar el drama del tránsito fatal en nuestra ciudad. El informe, elaborado por la periodista Miriam Lewin, agrega que si se consideran las 11 víctimas fatales en lo que va del año y su proyección, es posible que la cifra de muertes duplique la del año 2015, cuando fue de 7.

“Somos 100 mil habitantes y hay 65 mil motos registradas, sin contar las que no lo están. Se generó una cultura del vale todo en el tránsito .Se pasan las luces en rojo, no se respetan los límites de velocidad, se abren las puertas sin mirar. No se respetan las reglas en absoluto”, dice Betina Colossi, cuyo hijo murió en el 2013.

A las tres de la madrugada, Demian Hermann, de 17 años, volvía de trabajar en la zona turística de Laguna de Gómez cuando lo arrolló una moto que venía a 70 km por hora en una zona donde el máximo permitido es de 20.

“Cuando estaba en el suelo, los dos ocupantes lo pateaban y le decían 'Ojalá te mueras porque nos rayaste la moto '“, se indigna.

“La policía los encubrió, no llamó testigos, que había a montones, ni convocó a la policía científica para que hiciera una pericia mecánica. Los testigos, entre ellos un médico veraneante que atendió a mi hijo, los tuve que conseguir yo”, se queja Betina.

“Además, tengo un bozal judicial. No puedo mencionar sus nombres que no conocí hasta mucho después porque había secreto de sumario. Dicen que los amenacé, pero lo real fue que quienes los golpearon fueron las personas que estaban en el lugar”, explica.

La instancia del juicio oral todavía no llegó, pero Betina no tiene demasiadas esperanzas. “Les darán una inhabilitación y a lo sumo tareas comunitarias, pero a mi hijo no me lo devuelven”, dice

Betina está a favor de penas de cumplimiento efectivo para quienes matan en calles y rutas :" Si fueran a prisión, sentirían las consecuencias.  Yo no voy a poder tener un nieto de mi hijo, no me va a poder decir nunca más Feliz Día de la Madre”.

BORRACHO Y SIN REGISTRO

Andrea Silvera perdió a su hijo, Patricio Toledo, en el 2007. El homicida conducía un auto por la ruta alcoholizado, a mucha velocidad y con la licencia vencida. Pasó un semáforo en rojo y se llevó la vida de Patricio, de 18 años, que volvía de la casa de un amigo en su ciclomotor a las 3 de la mañana.

Al responsable le retiraron el registro, y tuvo que cumplir tareas comunitarias, pero está convencida de que no acató la prohibición de manejar ni completó las labores.

 "Además, nosotras tenemos la desgracia de cruzarnos en Junín con los asesinos de nuestros hijos", agrega Andrea, que protesta por el cierre de la causa.

Las dos mujeres se unieron para hacer una tarea de concientización en escuelas y barrios, pintar estrellas y luchar por un cambio de mentalidad en su ciudad.  Bautizaron a su asociación Honrar la Vida, con el nombre del tema de Eladia Blázquez que se convirtió en himno.

Así explica Betina la situación crítica de Junìn: "No queremos que más padres sufran lo que padecimos nosotras. Los que mueren son todos chicos de entre 17 a 25 años.  Se necesitan más controles. Los agentes de tránsito son agredidos.  A veces incluso los atropellan. Por eso nadie quiere tomar ese trabajo".

 "Esto tiene que parar, es absolutamente necesario que la actual gestión municipal nos apoye  Una red de transporte pùblico en la ciudad  ayudaría mucho, pero se necesitaría ademàs  un reordenamiento total. Educación vial desde el jardìn de infantes, conciencia, control, para ademàs erradicar la cultura de la moto" coinciden en reclamar estas dos madres que transformaron su dolor en acción.

UN MAPA DE LAS TRAGEDIAS VIALES

TN a través de su sitio web y en TN y la GENTE está reconstruyendo un mapa de los siniestros viales en el país. Para ellos piden una foto de la/s víctima/s del siniestro y otra de la estrella amarilla (si es que ya la tiene). Completá además nombre y apellido de la/s víctima/s, fecha y lugar del accidente (incluir ciudad y provincia). Contanos brevemente qué pasó y en qué estado está la causa (si es que existe). La estrella en el mapa la carga el equipo de TN.com.ar.

Juntos, vamos a conformar un mapa interactivo que concientice sobre las vidas que se fueron intentando transportarse por nuestro país. Logremos entre todos que pronto no sea necesario pintar ni una sola estrella más.



A NIVEL NACIONAL

Estrellas Amarillas: el tránsito, más mortal que las guerras y el delito

Cifras que preocupan y metas que se alejan. Las motos y las muertes de los jóvenes son los llamados de atención que dejaron los datos del 2015. 

Más de ocho mil personas mueren en calles, rutas y autopistas  por año en la Argentina.

Es la primera causa de muerte no natural en el país, superior al número de muertos por el delito. En el mundo, el tránsito mata más que  las guerras.

Para detener esta sangría y estimular a los estados a planear y ejecutar políticas sostenidas, en el 2010 se estableció una meta mundial, en el marco del Decenio de Acción para la Seguridad Vial,  reducir a la mitad las muertes para el año 2020.

La Argentina, con la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que comenzó a estar operativa en el 2009, empezó a  generar acciones concretas para alcanzar el objetivo.

Se ejecutaron políticas generales como uso de cinturón, de casco, control de alcoholemia, límites de velocidad.Se creó un fondo específico del 1% de las pólizas de seguro. Se estableció un sistema de scoring o puntos para las licencias de conducir y se invirtió en infraestructura vial.

Si bien se trataba de políticas que no avanzaban sobre el diseño de carreteras indulgentes que garanticen la tolerancia al error humano, con calles de escape y banquinas como sucede en otros países, el plan comenzó a surtir efecto.

UN INICIO ALENTADOR

En el 2010  hubo unas diez mil víctimas, pero en el 2011 la curva descendió. En el 2012 la tendencia empezó a ralentizarse y a partir del 2014 es nuevamente ascendente. Es decir que el número de víctimas volvió a subir de manera alarmante.

Según Eduardo Bertotti, del lnstituto de Seguridad y Educación Vial, habrá posiblemente un efecto rebote en el que se podría retroceder incluso a cifras superiores a las del 2010.

Es muy probable entonces  que, después de un buen inicio, la Argentina no alcance la reducción esperada para el fin de la década. Esto, a pesar de la transformación de la Secretaría de Transporte en ministerio y paralelamente a la focalización de las políticas nacionales en la seguridad ferroviaria después de la tragedia de Once, a principios del 2012.

MÁS MOTOS, MÁS MUERTES

El principal problema en el país es el aumento del parque de motos y de su siniestralidad. La proporción de la participación de este tipo de vehículos en el total de accidentes pasó de 1 de cada 10 a 3 de cada 10, y la mayor parte de las víctimas son jóvenes.

Contra lo que se supone, mueren más conductores de motos que las usan para trabajar que quienes las usan con fines recreativos.

"La deficiencia o ausencia total del transporte público en ciudades pequeñas del interior del país influyó en el aumento de usuarios, que las compran a crédito e incluso en el supermercado y suben con "la patrona" y los chicos", señala Bertotti.

Desde el 2008 al 2014 la cantidad de motos creció en un 138  por ciento, mientras los autos crecieron sólo un 35 por ciento.

Mientras disminuía la cantidad de víctimas fatales en autos, crecía en un 33 por ciento la cantidad de víctimas en moto.

El  informe de Siniestralidad Vial del ISEV del 2015 indica que la mayor cantidad de hechos se dio los domingos, de 6 a 12 de la mañana, y los conductores fueron en un porcentaje del 46,8 por ciento, jóvenes de 17 a 30 años. Cuatro de cada 10 muertos tenía entre 16 y 30 años.

Según Bertotti, control y educación vial deben ir de la mano. “Tiene que haber una política de estado sostenida, más allá de los cambios políticos. Es lo que se hizo para combatir la poliomielitis en su momento, por eso se la erradicó”, dice.

MÁS PEATONES Y CICLISTAS MUERTOS

Del 2010 al 2013, peatones y ciclistas incrementaron su cifra de víctimas, en un 32.5 y 59, 3  por ciento respectivamente.

SIN CINTURÓN

La Argentina es el país que tiene el menor uso de cinturón en el asiento trasero. Solo  un 20 por ciento de los pasajeros lo usa.Unicamente  Chile nos supera. Argentina también tiene la menor tasa de uso de cinturón por parte del conductor, el 52%.

EN MOTO, SIN CASCO

Solo el 68 por ciento de los motociclistas usa casco y únicamente lo hace el 46 por ciento de los acompañantes.

MENOS MUERTOS

En España y Portugal  las muertes en accidentes se redujeron un 70 por ciento entre el 2000 y el 2013. En Dinamarca, Francia, Eslovenia y Lituania, un 50 por ciento.

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