Los policías que actuaron en un caso de fuerte violencia de género en General Pinto, uno de ellos herido gravemente tras ser apuñalado, contaron a JUNINDIGITAL su experiencia y que significa para ellos llevar el uniforme al que honran cada jornada de trabajo.
En una sociedad que se torna cada vez más violenta, en una inusitada espiral que parece no detenerse, con escalas de valores que parecen perdidas, con episodios de enfrentamiento cotidianos que van desde un simple problema al rozar levemente dos vehículos hasta duras peleas entre vecinos o familiares y el drama de la violencia de género, con 21 policías caídos en cumplimiento del deber (8 de la Bonaerense -2 de ellos en las últimas 72 horas-, 11 de la Federal y 2 de la Metropolitana), hay hombres y mujeres que cada día dejan a sus familias, se visten el uniforme y salen a cumplir con su labor a esa calle que parece haber cambiado sus códigos.
Ni siquiera las comunidades más chicas, las ciudades que parecían "más tranquilas", están ajenas de los problemas de esa sociedad que ha mutado.
¿Y qué los motiva a esos hombres y mujeres que un día decidieron colocarse un uniforme y prepararse para ello? ¿Qué los impulsa a llevar adelante un trabajo que no conoce de límites de horarios o esfuerzos, con una exigencia cada vez mayor, pero que llegado el momento no dudan ni un segundo de qué lado deben estar y arriesgan lo más valioso que tiene un ser humano: la vida?.
JUNINDIGITAL dialogó con los efectivos que participaron del episodio de violencia de género que puso en vilo a una ciudad como General Pinto hace una semana y que colocó a uno de ellos en alto riesgo de vida tras recibir una puñalada. Ellos refuerzan, con su testimonio, la vocación policial y ponen en alto el orgullo de llevar un uniforme.
Se trata del sargento Rocío Valdez -(23 años) hace dos años y medio que integra las filas de la Policía provincial-, sargento Daiana Rodríguez -(24 años) quien hace tres años y medio que está destinada en General Pinto, hace cuatro años que pertenece a la fuerza y estudio en la "Juan Vucetich"- y oficial Tamara Banegas -(21 años) cursó estudios en la escuela descentralizada de Policía de Rafael Obligado, hace un años y medio que trabaja en la fuerza-, y el subteniente Ezequiel Pinardi -quien dialogó con JUNINDIGITAL vía telefónica tras haber sido dado de alto el jueves del Sanatorio Junín y retornó a su hogar en General Pinto, donde se repone satisfactoriamente-
Al recordar los episodios vividos el sábado anterior a la madrugada, indicaron que fueron convocados en dos oportunidades al mismo lugar debido a una discusión de pareja. "Era un llamado normal como suele suceder, a las 5.35. No pensamos que iba a tener el desenlace que tuvo. Le pedimos al hombre que se retirara del lugar, porque la señora ya no quería saber nada de la relación. Lo hablamos bien y se fue del lugar, tranquilo, aparentemente. El segundo llamado fue a las 5.48, llegamos nosotros y ya estaba la situación un poco más alterada. El hombre había llegado en una camioneta que estaba subida en la vereda, no en la calle. La mujer llama a la Policía y está más asustada", relataron.
La situación que comenzó a presentarse había sido, inicialmente, un calco de la anterior: la charla con el hombre para persuadirle de su actitud. Posteriormente llega el móvil en el que se desplazaba el subteniente Ezequiel Pinardi acompañado por la oficial Tamara Banegas y allí el hombre comienza a tornarse más violenta. Para evitar mayores inconvenientes, una de las policías la invita a la mujer a ingresar al domicilio para seguir charlando, mientras los otros tres efectivos le pidieron al hombre que se retire, este fue a la camioneta donde desciende otra vez, saca un cuchillo de la cintura y ataca a Pinardi, quien era el que estaba más cerca de él.
Al observar el forcejeo, sus compañeras acuden inmediatamente en ayuda del subteniente, logrando reducirlo y esposarlo. En ese momento, Pinardi se da cuenta de que había recibido una herida y toma conciencia de su estado, siendo trasladado de urgencia por el mismo móvil policial que se desplazaban.
"Es un compañero bárbaro porque se quedó hasta los últimos momentos, en que lo esposamos y luego fue llevado por la oficial Banegas hasta el Hospital Municipal. El se sube sólo al vehículo pero ya había perdido mucha sangre", contaron. Las otras dos efectivos se quedaron junto al aprehendido para ser conducido a la sede policial.
"Era feo saber que se fue de nuestro lado herido, y no poder verlo", reflexionó una de las policías entrevistadas por JUNINDIGITAL.
EL RELATO EN PRIMERA PERSONA
El subteniente Ezequiel Pinardi (33 años) comenzó a desarrollar la labor policial en 2007, con primer destino en la localidad de Germania y luego destinado a la ciudad cabecera del distrito, General Pinto. En diálogo con JUNINDIGITAL recordó sobre los acontecimiento del sábado anterior que "en el momento no me dí cuenta de la herida. Cuando él saca el cuchillo, lo reduzco, le quito el arma, lo esposo con una mano pero cuando voy a utilizar la mano del lado herido no podía moverla, no tenía fuerza y ahí me doy cuenta. Me quedaba sin aire y sin fuerza pero tras esposarlo, le pedí a mi compañera que me llevara al hospital. Me muero acá, no llego al hospital", recordó Pinardi que alcanzó a decirle a su compañera.
Pinardi, quien es papá de un hijo, dijo que ingresó a la Policía de la Provincia de Buenos Aires porque "me gustaba. Acá tenía familiares y amigos y me decidí a ingresar. Es la primera vez que resulto herido", y comentó -al recordar acciones de servicio que lo marcaron en su labor- que hace un año atrás, en otra acción de servicio, logró salvarle la vida a un hombre también de General Pinto, practicándole resucitación cardiopulmonar.
Actualmente se encuentra con treinta día de licencia, reponiéndose de la herida y es controlado tanto por los médicos, como por los profesionales de la ART correspondiente.
La vocación de servicio sigue fuerte como el primer día, más allá de los graves momentos vividos y que afortunadamente se van superando. Destacó la visita y el acompañamiento permanente de sus familiares, jefes, compañeros y amigos. "Eso es muy importante", puntualizó a JUNINDIGITAL.
EL VALOR Y LA VOCACION DE CARA AL FUTURO
Un episodio de esta naturaleza, con un efectivo policial herido hace más de veinte años que no sucede. Todo esto origina una carga emocional muy fuerte entre los policías intervinientes directamente y en sus compañeros, pero hace que esa vocación que se hablaba al principio, sea robustecida, a partir de la fortaleza demostrada por el subteniente Pinardi.
"Llevo el uniforme con orgullo y me gusta. Uno entra con una expectativa y después, adentro, vamos comenzando a vivir y sentir lo que esta tarea. A mí hoy en día me encanta, más allá de los riesgos que corremos", dijo Rocío, testimonio en el que coincidieron sus compañeras y Daiana amplió diciendo que "de esta manera, como mujeres, marcamos también que no somos el sexo débil". Y una frase contundente que sintetiza el valor que llevan dentro: "El día de mañana, ojalá no suceda, no me importará arriesgar mi vida por un compañero", como dijo una de las jóvenes policías entrevistadas por este medio.
EL RECONOCIMIENTO DE SUS JEFES
El comisario mayor Miguel Zavala, titular de la Jefatura Departamental Junín -de la cual depende General Pinto- sostuvo que "los llamados de violencia de género son frecuentes en cualquier dependencia. Cuando el comisario inspector Isidoro me da ha conocer la situación vivida, se me informó que el personal policial femenino que acompañaba a Pinardi detuvo a la persona y a su vez asistió al subteniente herido. Los médicos nos informaron que la lesión fue muy grave: un corte de la vena mamamria y a su vez, a tres centímetros de la aorta quedó la punta del cuchillo, con riesgo de vida".
Contó que el policía herido fue trasladado a Junín donde se le practicó una cirugía y se repuso satisfactoriamente.
"El efectivo fue para calmar las cosas y tratar de dar una solución al problema familiar, pero el hombre reaccionó mal y quedó aprehendido por tentativa de homicidio contra el personal policial", señaló el jefe policial quien destacó a JUNINDIGITAL la acción llevada a cabo por las policías que asistieron al compañero herido y lograron aprehender a un hombre que "la duplica en física. Trabajaron profesionalmente e hicieron las cosas como debe hacer un efectivo policial".
Por su parte, el comisario Inspector Roberto Isidoro, Jefe Comunal de la Policía de General Pinto destacó que "es un orgullo para mí contar con el personal que tengo. Trabajaron de forma muy profesional, los cuatro", a la vez que indicó que ya Pinardi se encuentra en su hogar, junto a su familia, evolucionando satisfactoriamente mientras que el agresor aprehendido se encuentra alojado en una comisaría de la jurisdicción a la espera de la resolución judicial en cuanto a si se dictará la prisión preventiva.
"No es para nada frecuente este tipo de episodios, pero las cosas pueden pasar y hay que estar preparados", reflexionó.
En una sociedad que se torna cada vez más violenta, en una inusitada espiral que parece no detenerse, con escalas de valores que parecen perdidas, con episodios de enfrentamiento cotidianos que van desde un simple problema al rozar levemente dos vehículos hasta duras peleas entre vecinos o familiares y el drama de la violencia de género, con 21 policías caídos en cumplimiento del deber (8 de la Bonaerense -2 de ellos en las últimas 72 horas-, 11 de la Federal y 2 de la Metropolitana), hay hombres y mujeres que cada día dejan a sus familias, se visten el uniforme y salen a cumplir con su labor a esa calle que parece haber cambiado sus códigos.
Ni siquiera las comunidades más chicas, las ciudades que parecían "más tranquilas", están ajenas de los problemas de esa sociedad que ha mutado.
¿Y qué los motiva a esos hombres y mujeres que un día decidieron colocarse un uniforme y prepararse para ello? ¿Qué los impulsa a llevar adelante un trabajo que no conoce de límites de horarios o esfuerzos, con una exigencia cada vez mayor, pero que llegado el momento no dudan ni un segundo de qué lado deben estar y arriesgan lo más valioso que tiene un ser humano: la vida?.
JUNINDIGITAL dialogó con los efectivos que participaron del episodio de violencia de género que puso en vilo a una ciudad como General Pinto hace una semana y que colocó a uno de ellos en alto riesgo de vida tras recibir una puñalada. Ellos refuerzan, con su testimonio, la vocación policial y ponen en alto el orgullo de llevar un uniforme.
Se trata del sargento Rocío Valdez -(23 años) hace dos años y medio que integra las filas de la Policía provincial-, sargento Daiana Rodríguez -(24 años) quien hace tres años y medio que está destinada en General Pinto, hace cuatro años que pertenece a la fuerza y estudio en la "Juan Vucetich"- y oficial Tamara Banegas -(21 años) cursó estudios en la escuela descentralizada de Policía de Rafael Obligado, hace un años y medio que trabaja en la fuerza-, y el subteniente Ezequiel Pinardi -quien dialogó con JUNINDIGITAL vía telefónica tras haber sido dado de alto el jueves del Sanatorio Junín y retornó a su hogar en General Pinto, donde se repone satisfactoriamente-
Al recordar los episodios vividos el sábado anterior a la madrugada, indicaron que fueron convocados en dos oportunidades al mismo lugar debido a una discusión de pareja. "Era un llamado normal como suele suceder, a las 5.35. No pensamos que iba a tener el desenlace que tuvo. Le pedimos al hombre que se retirara del lugar, porque la señora ya no quería saber nada de la relación. Lo hablamos bien y se fue del lugar, tranquilo, aparentemente. El segundo llamado fue a las 5.48, llegamos nosotros y ya estaba la situación un poco más alterada. El hombre había llegado en una camioneta que estaba subida en la vereda, no en la calle. La mujer llama a la Policía y está más asustada", relataron.
La situación que comenzó a presentarse había sido, inicialmente, un calco de la anterior: la charla con el hombre para persuadirle de su actitud. Posteriormente llega el móvil en el que se desplazaba el subteniente Ezequiel Pinardi acompañado por la oficial Tamara Banegas y allí el hombre comienza a tornarse más violenta. Para evitar mayores inconvenientes, una de las policías la invita a la mujer a ingresar al domicilio para seguir charlando, mientras los otros tres efectivos le pidieron al hombre que se retire, este fue a la camioneta donde desciende otra vez, saca un cuchillo de la cintura y ataca a Pinardi, quien era el que estaba más cerca de él.
Al observar el forcejeo, sus compañeras acuden inmediatamente en ayuda del subteniente, logrando reducirlo y esposarlo. En ese momento, Pinardi se da cuenta de que había recibido una herida y toma conciencia de su estado, siendo trasladado de urgencia por el mismo móvil policial que se desplazaban.
"Es un compañero bárbaro porque se quedó hasta los últimos momentos, en que lo esposamos y luego fue llevado por la oficial Banegas hasta el Hospital Municipal. El se sube sólo al vehículo pero ya había perdido mucha sangre", contaron. Las otras dos efectivos se quedaron junto al aprehendido para ser conducido a la sede policial.
"Era feo saber que se fue de nuestro lado herido, y no poder verlo", reflexionó una de las policías entrevistadas por JUNINDIGITAL.
EL RELATO EN PRIMERA PERSONA
El subteniente Ezequiel Pinardi (33 años) comenzó a desarrollar la labor policial en 2007, con primer destino en la localidad de Germania y luego destinado a la ciudad cabecera del distrito, General Pinto. En diálogo con JUNINDIGITAL recordó sobre los acontecimiento del sábado anterior que "en el momento no me dí cuenta de la herida. Cuando él saca el cuchillo, lo reduzco, le quito el arma, lo esposo con una mano pero cuando voy a utilizar la mano del lado herido no podía moverla, no tenía fuerza y ahí me doy cuenta. Me quedaba sin aire y sin fuerza pero tras esposarlo, le pedí a mi compañera que me llevara al hospital. Me muero acá, no llego al hospital", recordó Pinardi que alcanzó a decirle a su compañera.
Pinardi, quien es papá de un hijo, dijo que ingresó a la Policía de la Provincia de Buenos Aires porque "me gustaba. Acá tenía familiares y amigos y me decidí a ingresar. Es la primera vez que resulto herido", y comentó -al recordar acciones de servicio que lo marcaron en su labor- que hace un año atrás, en otra acción de servicio, logró salvarle la vida a un hombre también de General Pinto, practicándole resucitación cardiopulmonar.
Actualmente se encuentra con treinta día de licencia, reponiéndose de la herida y es controlado tanto por los médicos, como por los profesionales de la ART correspondiente.
La vocación de servicio sigue fuerte como el primer día, más allá de los graves momentos vividos y que afortunadamente se van superando. Destacó la visita y el acompañamiento permanente de sus familiares, jefes, compañeros y amigos. "Eso es muy importante", puntualizó a JUNINDIGITAL.
EL VALOR Y LA VOCACION DE CARA AL FUTURO
Un episodio de esta naturaleza, con un efectivo policial herido hace más de veinte años que no sucede. Todo esto origina una carga emocional muy fuerte entre los policías intervinientes directamente y en sus compañeros, pero hace que esa vocación que se hablaba al principio, sea robustecida, a partir de la fortaleza demostrada por el subteniente Pinardi.
"Llevo el uniforme con orgullo y me gusta. Uno entra con una expectativa y después, adentro, vamos comenzando a vivir y sentir lo que esta tarea. A mí hoy en día me encanta, más allá de los riesgos que corremos", dijo Rocío, testimonio en el que coincidieron sus compañeras y Daiana amplió diciendo que "de esta manera, como mujeres, marcamos también que no somos el sexo débil". Y una frase contundente que sintetiza el valor que llevan dentro: "El día de mañana, ojalá no suceda, no me importará arriesgar mi vida por un compañero", como dijo una de las jóvenes policías entrevistadas por este medio.
EL RECONOCIMIENTO DE SUS JEFES
El comisario mayor Miguel Zavala, titular de la Jefatura Departamental Junín -de la cual depende General Pinto- sostuvo que "los llamados de violencia de género son frecuentes en cualquier dependencia. Cuando el comisario inspector Isidoro me da ha conocer la situación vivida, se me informó que el personal policial femenino que acompañaba a Pinardi detuvo a la persona y a su vez asistió al subteniente herido. Los médicos nos informaron que la lesión fue muy grave: un corte de la vena mamamria y a su vez, a tres centímetros de la aorta quedó la punta del cuchillo, con riesgo de vida".
Contó que el policía herido fue trasladado a Junín donde se le practicó una cirugía y se repuso satisfactoriamente.
"El efectivo fue para calmar las cosas y tratar de dar una solución al problema familiar, pero el hombre reaccionó mal y quedó aprehendido por tentativa de homicidio contra el personal policial", señaló el jefe policial quien destacó a JUNINDIGITAL la acción llevada a cabo por las policías que asistieron al compañero herido y lograron aprehender a un hombre que "la duplica en física. Trabajaron profesionalmente e hicieron las cosas como debe hacer un efectivo policial".
Por su parte, el comisario Inspector Roberto Isidoro, Jefe Comunal de la Policía de General Pinto destacó que "es un orgullo para mí contar con el personal que tengo. Trabajaron de forma muy profesional, los cuatro", a la vez que indicó que ya Pinardi se encuentra en su hogar, junto a su familia, evolucionando satisfactoriamente mientras que el agresor aprehendido se encuentra alojado en una comisaría de la jurisdicción a la espera de la resolución judicial en cuanto a si se dictará la prisión preventiva.
"No es para nada frecuente este tipo de episodios, pero las cosas pueden pasar y hay que estar preparados", reflexionó.
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