Nuestra verdadera riqueza

Concejales del Frente Renovador de Junín se refirieron a los cincuenta años de la Noche de los Bastones Largos



A 50 años de una de las noches más tristes de la historia Argentina, seria adecuado que nos tomemos unos minutos para analizar el daño que produjo ese proceso militar al que no le alcanzo con derrocar a, tal vez, el presidente más honesto y eficiente que tuvo nuestro país, sino que además intervino de manera violenta y autoritaria la educación pública universitaria.
Nuestro territorio tuvo la grandeza heredada de hombres como Sarmiento, de evolucionar y colocarse a la Vanguardia de la educación y el desarrollo científico de la segunda mitad del siglo XX,  no solo de latinoamérica sino del planeta.
Las Universidades, hijas de la reforma de 1918 eran un ejemplo en el mundo, organizadas con su propia autonomía y democracia, lo que les permitían ser el centro del debate político y científico, como usina de las grandes mentes nacionales.
Una noche como hoy hace 50 años, la intervención militar liderada por Ongania y autodenominada Revolución Argentinatomaba por la fuerza las sedes de las facultades de la Universidad de Buenos Aires, reduciendo y desalojando de manera violenta a autoridades, estudiantes y docentes. Cientos de las mentes más prodigiosas y estudiosas de estas tierras fueron perseguidas y expulsadas literalmente de su Nación, y partieron en búsqueda de lugares más compensados y prósperos para desarrollar y transferir su conocimiento.
Ninguna acción violenta del estado contra la integridad del pueblo pasa desapercibida en las consecuencias y los resultados de su propia historia. Países que hoy miramos con admiración por su desarrollo institucional, fueron algunos de los que hace medio siglo recibían a nuestros compatriotas desterrados por los gobernantes defactos.
A 200 años de nuestra Independencia, aprendamos de nuestros propios errores y reivindiquemos a los vecinos que se esfuerzan y se comprometen con la educación y el conocimiento.  Recordemos que la riqueza de una Nación no está en el contenido de sus cuentas bancarias sino en el potencial intelectual y cultural de su propio pueblo.

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