Lo que hacía falta

Si analizamos la composición social, las profesiones y actividades que desarrollaban los vecinos de Morse a poco de su surgimiento, notamos indudablemente que se hacía lo que hacía falta. 

La vida social y productiva era menos compleja que en la actualidad, pero había rubros, actividades y servicios que eran necesarios para el desarrollo de la vida pueblerina y rural de hace más de un siglo. En una nómina de vecinos publicada por Gregorio Suárez en el año 1914 se destacan las actividades que sobresalían. Allí se cita la existencia de 81 agricultores y 14 hacendados, lo que nos demuestra que el fuerte de la producción estaba en las labores rurales. Tenemos que destacar también que en cada explotación agrícola o ganadera se desempeñaban gran cantidad de peones o jornaleros. 


Los trabajos en el campo eran prácticamente manuales, lo cual demandaba gran cantidad de mano de obra. Siguiendo con la nómina citada, se mencionan 14 comerciantes, los cuales en los diferentes rubros abastecían al poblado como así también a toda la zona rural.

En este rubro sobresalen los almacenes de ramos generales, que todo lo proveían y que eran el centro de actividad económica por excelencia. También había otros comercios menores y los tradicionales boliches donde se podían amenizar las jornadas tomando algunos tragos. 

Observando las profesiones se destacan 3 herreros, 2 panaderos, 2 educacionistas, 2 horneros, 2 albañiles, 2 peluqueros, 6 carreros, 2 carpinteros, 1 sastre y 1 zapatero. Si analizamos detenidamente cada una de estas profesiones notamos que todas eran imprescindibles. 

Los herreros eran requeridos constantemente, ya sea para picar rejas, reparar sulkys y carruajes y restaurar todo tipo de herramientas y maquinarias, todo a fragua y martillo. Era una profesión muy dura pero por cierto muy valorada. 

Los panaderos aseguraban buena parte de la dieta diaria, en tiempos en donde se consumía mucho pan. Este preciado alimento se expendía en locales de fabricación en el pueblo y también se lo repartía chacra por chacra, al igual que la carne, que era manufacturada por los carniceros y luego repartida por la zona rural. 

La educación era fundamental para formar en los conocimientos básicos a los niños de las numerosas familias que habitaban la zona. La primer escuelita de Morse se habilito en el año 1912, y paulatinamente tuvo un crecimiento constante. También había maestros que eran contratados en forma particular por muchas familias para educar a sus hijos. 

En la primera década de vida del pueblo de Morse, el crecimiento edilicio fue importante, si bien muchas de las viviendas eran ranchos, arquitectura de barro, también se construían casas de ladrillo, para lo cual era fundamental el abastecimiento de los mismos, que eran fabricados por los llamados horneros usando barro y paja y dándole la cocción justa. 

Complemento de esta actividad eran los albañiles, los cuales practicaban un oficio técnico que requería de práctica, habilidad y ciertos conocimientos. Se destacan dos peluqueros, que seguramente eran muy respetados. Muchos hombres acostumbraban afeitarse y moldearse los bigotes periódicamente, además del tradicional corte de pelo. 

El sastre tenía trabajo constante pues todos se hacían prendas y trajes a medida con la utilización de telas y paños bien seleccionados. Se citan 6 carreros, también conocidos como chateros, estos acarreaban el cereal embolsado, de las chacras a los galpones de acopio de las firmas cerealeras, se destacaban por la caballada que poseían. Para finalizar menciono la existencia de 2 carpinteros y un zapatero. 

Como vemos, todos eran importantes en el acontecer cotidiano de la vida pueblerina y rural de hace un siglo. Para finaliza y como reza en el título podemos decir que estaba todo lo que hacía falta.

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